Cristian Babei
Mi historia
La versión larga: cómo pasé del desarrollo web a liderar proyectos SAP de Fiori, ABAP e IA, sin dejar de aprender por el camino.
Dónde empezó todo
Nací en Moldavia y llegué a España con unos diez años. Aquí he crecido, junto a mi madre y mi hermana, y esta es mi casa.
Hice la ESO y el Bachillerato y después estudié Desarrollo de Aplicaciones Web en Oviedo (2013–2015). Mi primer trabajo fue crear webs y aplicaciones a medida con Java, PHP y JavaScript.
Cómo llegué a SAP
Un día, yendo en coche con mi jefe de entonces, vimos un logo de SAP. Me explicó qué era y me dijo que tenía mucho futuro, que era un mundo en el que se podía aprender y crecer muchísimo. Se me quedó grabado. Unos meses después me llamaron de Capgemini con una oferta: podía entrar con ellos en Java o en SAP. Me acordé de aquella conversación y elegí SAP.
En 2015 entré en Capgemini, en Langreo, como consultor ABAP: mantenimiento, incidencias y evolutivos. Tuve la suerte de estar rodeado de gente que me enseñó mucho, y ahí aprendí lo que significa de verdad trabajar con buenas prácticas, normas y estándares.
Descubriendo Fiori
En Capgemini también conocí a Jose Antonio, uno de mis mejores amigos, que desde entonces me ha acompañado en lo personal y muchas veces también en lo laboral. Él llevaba los desarrollos Fiori, algo que yo no conocía y que, viniendo del desarrollo web, me enganchó enseguida. Le pedí ayuda y en sus ratos libres me pasaba material. Como no podía descuidar mi trabajo de ABAP, Fiori lo aprendía en mi tiempo libre.
En 2016 me llamaron desde Barcelona para entrar en KPS como desarrollador Fiori con experiencia en ABAP. Fui transparente: llevaba muy poco con Fiori y casi todo lo había aprendido por mi cuenta. Aun así, confiaron en mí. Hice las maletas, me mudé a Barcelona y empecé, por primera vez, a vivir solo.
Aparcado en doble fila
Uno de mis primeros proyectos Fiori fue una aplicación móvil para los repartidores de una conocida marca de cerveza. Llegaban a cada bar, aparcaban, rellenaban los tanques con una manguera y completaban un formulario en la app. Todo lo habíamos hablado con el equipo de IT del cliente, nunca con quien la iba a usar.
Después del arranque por fin conocí a uno de esos repartidores. Me dijo que la app iba bien, rápida y sin errores, pero que para rellenar el formulario tenía que quedarse en doble fila, con los coches de detrás pitándole. Cada parada era un momento de agobio, y la aplicación, sin quererlo, formaba parte de ese mal rato.
Mientras me lo contaba se me ocurrían un montón de formas de solucionarlo, y entendí lo que había fallado: nunca me había parado a pensar en quién la iba a usar, ni cómo, ni en qué situación. Ahí nació mi pasión por la experiencia de usuario y el design thinking. Desde entonces intento ir más allá de lo que me piden. No quiero que el usuario tenga que quejarse para arreglarle algo: quiero que todo le resulte tan sencillo y cómodo que ni siquiera se lo plantee.
El salto a freelance
En KPS aprendí muchísimo y coincidí con compañeros a los que les tengo mucho cariño. Pero quería más retos: más clientes, otras formas de trabajar, ver y aprender más. Y el freelance me pareció la mejor forma de conseguirlo.
Me daba bastante vértigo: no tenía ningún amigo emprendedor y Fiori todavía era muy joven. Investigando vi que podía seguir en plantilla y, a la vez, darme de alta como autónomo, así que empecé así, con Averlance, en proyectos para clientes de Finlandia.
Fueron meses duros. Acababa la jornada, llegaba a casa y volvía a sentarme delante del ordenador para otros clientes, intentando además seguir aprendiendo. Unos meses después dejé KPS para dedicarme solo al freelance, y así estuve varios años.
Esa etapa me dio justo lo que buscaba: muchos clientes distintos, otras formas de trabajar y la responsabilidad de sacar adelante proyectos enteros. Fui Fiori Lead en varios proyectos a la vez, viví grandes upgrades de S/4HANA y di el salto al cloud con RAP y CDS. Estoy muy contento de haber vivido esa etapa.
Por el camino también pasaron cosas mucho más importantes que el trabajo: en 2017 conocí a Anamar, en 2020 adoptamos a Bambi, nuestro podenco andaluz, y en 2022 nos casamos.
Mi presente
A finales de 2025 decidí volver a trabajar en plantilla. Después de años como freelance me apetecía volver a crecer dentro de una empresa: asumir roles de más liderazgo, llevar equipo, trabajar codo con codo con otros y crecer junto a la compañía.
Así empezó mi etapa en Zoi. Estoy aprovechando todo lo que una empresa te puede dar: me formo, me certifico, voy a eventos de SAP y aprendo de mis compañeros. Y estoy muy metido en todo lo que implica la IA: definir buenas prácticas y procesos, crear agentes corporativos y construir una base de conocimiento compartida para que la gente que viene detrás pueda crecer más rápido.
Y ese liderazgo que buscaba ya ha llegado: desde noviembre de 2026 soy uno de los «leads» de la empresa. Es un rol que va más allá de lo técnico: acompañar a compañeros con coaching y tutorías para que su camino en la empresa sea lo más cómodo y llevadero posible, y ayudarles a crecer tanto en lo profesional como en lo personal. Que confíen en mí para algo así es de las cosas que más ilusión me han hecho.
Mis próximos pasos
Llevo más de diez años en el mundo SAP y, aun así, soy muy consciente de todo lo que me queda por aprender: tecnologías nuevas, metodologías, buenas prácticas y otras formas de trabajar. Y, sobre todo, la parte funcional: módulos como MM, SD o FI, o el mundo retail, con los que llevo años trabajando pero en los que nunca he profundizado de verdad.
Creo que ahora es el mejor momento para hacerlo: con la IA, aprender es más fácil y más rápido que nunca. Y cuanto mejor entiendes los procesos de negocio, más opciones tienes para diseñarlos y mejorarlos. Ahí es donde quiero crecer ahora.